Thursday, June 02, 2005

el olor entre las piernas, cap. 30, mangos

El olor entre las piernas
Cap. 30
mangós


Es junio, y no sé si es época temprana o tardía, pero los mangos caen de los árboles de la IUPI como escarnios de un dios complejo, dejando cientos de cadáveres exquisitos en un holocausto que aún en estado de putrefacción invitan al manjar de los paladares. Yo, que llevo tres semanas esquivando mangos caídos como ángeles rechazados, no he podido pensar en otra cosa que el olor a muerte que se propaga con las moscas y el calor, que dicen algunos que ayer subió a 107˚. No se me hace difícil creerlo, pues para aquéllos que crecimos en Estados Unidos, con la anticipada y detestada llegada del verano, podemos sentir la sangre hirviéndonos adentro cuando la temperatura pasa de los 100.

Las ideas se comportan como mangos, caen del cielo, se estrellan en tu cabeza y te llenan de sus jugos, dejándote su marca como moretón bien merecido. Esto es cierto especialmente en la ciudad, cuando caminas, te asalta una idea y de pronto no tienes dónde ni cómo escribirla, y pobre de ti si esto te ocurre cruzando la calle. Como anoche, que me asaltó una idea que venía cuajándose en mi cabeza desde el invierno pasado. Decidí abrir las ventanas de mi cuarto, encender el abanico en HIGH y ponerlo directo a mi cara, dejar la puerta de mi habitación entreabierta, abrir las ventanas de ambos lados de los dos pasillos, dejar abiertas las puertas del baño doble de caballeros, darme una ducha fría y no secarme, para luego echarme a dormir. La idea funcionó muy bien, especialmente cuando a las 4:00 AM comenzó a soplar la brisa de la mañana. Redirección del viento, pensé en voz alta, el mismo concepto para protegerse de los huracanes, usando conceptos de física como los de presión barométrica, para crear un influjo de aire en determinados espacios. En momentos como éste me da gusto haber prestado atención en la clase de CIFI.

Hoy me levanté y caminé un buen tramo por las aceras ataviadas de mangos de la IUPI, a ver si me asaltaba alguna idea como mangó desprendido. Pero no, hoy la ciudad está tranquila y no hay nada interesante que reportar. El olor a muerte se lo lleva la brisa, aunque juraría que está a más de 100. Me hierve la sangre.

4 comments:

Eugenio Martinez Rodriguez said...

Saludos
Su blog ha sido añadido al Directorio de Blogs puertorriqueños del wiki Wikeo.com.

www.wikeo.com

TwennyTwo said...

Excellent. Really some of the best writing you've done since I've been reading. It's not all convoluted, and I get it. Yay!

peace
Twennytwo

xavierin516 said...

Y entrará el olor de tu palabra, como mango por su casa, por mi ventana abierta al viento del sur, y me acordaré de tí. Gracias por jalarme hasta la Isla en dos minutos.

J. Oquendo

Beatrice said...

Hablando de mangos, recordé a un amante que tuve, divino él, poeta él, que siempre decia que recorrería mi cuerpo con un mango, para luego lamerme...uhmm, nunca lo hizo!