Monday, May 23, 2005

EL OLOR ENTRE LAS PIERNAS, CAP. 22 canciones desconocidas

EL OLOR ENTRE LAS PIERNAS
CAP. 22
CANCIONES DESCONOCIDAS


La otra noche estaba escuchando AR2 (Alpha Rock 2) y tocaron una canción que comienzo con un intro algo así como cuando uno está en las afueras de una discoteca, que se nota que adentro la música está cabrona, pero como uno está afuera, lo que reciben los oídos es algo lejano, opaco y diluido. Así comienza el intro, para luego dar paso a una voz muy Lenny Kravitz (estoy sólo casi seguro de que la canción es de él). Lo único que me hace dudar es que la canción es demasiado hardcore para estar en el mismo álbum que está “Lady”, y aunque este poprockero de mierda es bien variado en los sencillos que te tira en un CD, no lo es tanto como para que esa canción sea de él. Aunque quién sabe, él siempre me sorprende.

Mi obsesión con la música comenzó con las canciones desconocidas que tiran en la radio desde tiempos inmemoriales, sin ser identificados por los putos locutores. Puedes escucharla cinco veces al día y si no te dicen quién la canta, o no ves el video en MTV, MTV2, MTV LATINO, MTV Tokyo, o cualquiera de sus variantes, no puedes desprenderte de ella y seguir con tu vida. Porque una canción desconocida es eso, una espinilla en la espalda que te pica y no tienes acceso a ella para sacártela, y no puedes ir adonde alguien que te la saque porque últimamente la gente está muy fina y no le gusta bregar con los barritos de los demás. Lo que me lleva a estipular que la primera canción desconocida fue “It must have been love”, de Roxette. La escuché una vez en la radio, en alguna de esas estaciones locales latinas de Hartford que tratan de ser tan variadas que caen en el ridículo (el único equivalente que he encontrado en la radio de aquí siendo KQ-105). En aquel momento no se preveía que el arte de la nación se tornaría en el “mindless entertainment” que es hoy. En aquel momento no sabía tanto de música. Había que conformarse con estas canciones y las de Mariah Carey y Celine Dion: baladuchas insípidas que no decían nada. Aún así adoraba la canción, sin saber quién diablos la cantaba. No vino a ser sino hasta 12 años después, ya en Puerto Rico y muy muy tarde en mi vida, que vi por primera vez Pretty Woman, y al final de los créditos decía que el grupo Roxette cantaba la canción. Me pareció una muy buena idea ir rápidamente a comprar el CD que tuviera la canción, hasta que vi un CD de ellos en la tienda de discos que se llamaba así como así: “Baladas en español”. Nada más, porque no había que elaborar. Me aconsejaron fuertemente no comprar nada de ese grupo, y hoy en día agradezco no haberlo hecho. Mis gustos musicales han dado un giro demasiado 360.

La fiebre del momento era el alternative. Era el año 1993 y todavía estaba en Hartford. “Dreams” y “Linger” eran los exitazos, y The Cranberries era una fuerza indomable de la naturaleza perdida de los loners como yo. El giro comenzó ahí, ese año, con ellos, fue que me enamoré del rock alternativo, pero más que eso, comencé una relación monógama con las canciones bien escritas (aquéllas que se pueden leer como poemas, por su alto lirismo). Inmediatamente llegaron Fionna Apple, Sarah Maclachlan y Alanis Morissette para halarme de los pelos a un mundo de notas gritadas y poesía endrogada, un mundo donde las bofetadas se dan con palabras y la voz es como la imagen: nada. Las canciones desconocidas no se hicieron menos: a Björk y a Tori Amos las conocí en una de mis muy frecuentes e interminables llamadas molestas a la emisora. Tori... con ella aprendí a escribir poesía, con la primera canción que escuché de ella en toda mi vida “hey Jupiter” No one’s picking up the pone, guess it’s me and me, and this little masochist, she’s ready to confess, all the things that I never thought, that she could feel and, hey Jupiter, nothing’s been the same, so are you gay, are you blue, thought we both could use a friend to run to… y por ahí va la cosa.

Mi obsesión por las canciones desconocidas me llevó a enamorarme de los grupos Nightwish y Mägo de Oz. El primero porque lo escuchaba todos los días, resonando hacia fuera del cuarto cerrado de mi vecino en la Resi, el segundo en una de mis más recientes llamadas furiosas a Alpha Rock porque los cabrones locutores de esa emisora nunca dicen quiénes cantan las mejores canciones que tocan. Nightwish es un excelente grupo de lo que algunos llaman “speed progressive” y otros “power metal”. Es lo mismo para mí. Se trata de la nueva generación de herederos del metal de los ochenta, de grupos como DreamTheatre, Sepultura, Manowar, Metálica (en sus comienzos, entiéndase sus primeros tres álbumes) y Queensreich, entre otros. Se trata de una “sinfornicación” (sinfonía + fornicación = me he inventado el término) del rock pesado. En estos grupos siempre hay un tipo que canta con falseto, elevando su voz a octavas nunca alcanzadas por un hombre de cualquier otra forma. Asimismo los temas de las canciones son casi siempre estilo Lord of the Rings, temas de fantasía pura, donde casi siempre el álbum entero es una historia cantada en varios actos (canciones). Nightwish emplea a una chica, Tarja Turunnen (una soprano finlandesa) para lograr este efecto y canciones de niños muertos, y niños que nacerán pero no todavía, así como de dioses y mujeres violadas por ellos. Mägo de OZ es más ambientalista, y eso me excita mucho de ellos, además de que su rock pesado es en español. Es la única banda que conozco en este idioma que vale la pena escuchar. Toda la demás música en español (desde que Ricardo Arjona se desmusicalizó completamente, y desde que Shakira se pintó el pelo de rubio para hacer el crossover) me parece insípida, desnutrida, y no vale el martirio a mis oídos. Son canciones que por mí pueden permanecer desconocidas.

Lo que me lleva a Lenny Kravitz y la desconocida del momento. Todavía no sé quién la canta. Tendré que hacer una llamada molesta o furiosa, depende de cuánto tiempo me dejen esperando en el cuadro, escuchando más música insípida y desconocida de fondo.

1 comment:

Pedro said...

El de la foto de mi página es Melendi (Ramón Melendi). Canta (y compone) rumba-poprock y tiene dos discos publicados "Sin noticias de Holanda" y "Que el cielo espere sentao".

Un saludo