Wednesday, April 26, 2006

el olor entre las piernas, cap. 73 salchicha, salchicha o puro veneno

El Olor entre las Piernas
Cap. 73
Salchicha o puro veneno

Trato de entender este país y me asombra no lograrlo. Sorbetodo, me encanta no poder hacerlo. El país jodido y tocando fondo, y cuando prendo la radio, hay una pendeja diciendo: “salchicha, salchicha, salchicha, salchicha, salchicha, salchicha…”. Cambio la estación buscando algo, alguien que pronuncie las palabras que tanto espero, que la crisis económica se va a solucionar, que los maestros no se van a quedar sin empleo, que mi marido, que es maestro, no se va a quedar en la calle. No escucho nada que no sean rumores de paros de tronquistas, convocatorias a paros generales de Funky
Joe y el Gángster, y otro pendejo diciendo salchicha, salchicha, salchicha, sal y chicha porque esto es el apocalípsis (aunque sea el fin del mundo solamente en Puerto Rico, cuando sabemos que en Minnesota, cuando salió Ventura, hubo que cerrar el gobierno, la transportación pública, hospitales y escuelas por una semana entera, para poder bregar con la crisis económica en la que Ventura dejó al estado, sin tomar en cuenta que Minnesota es un estado 80 veces más rico que Puerto Rico).

No sé cómo seguir esta columna, sin dejar de criticar a ciertos entes malignos. Sucede que la primera página de El Nuevo Día de hoy, el director del periódico catalogó de único culpable de la situación del país al gobernador. Yo pienso que eso fue asquerosamente irresponsable, insensato y vulgar, especialmente viniendo del director de un periódico que se jacta tanto de ser vertical.

A los que tampoco se les ha escuchado, aparte de a mí, son a los religiosos de este país. Deben estar temblando tanto como sus arcas, porque ahora con la crisis, los feligreses no van a tener dinero para llenarle los ojos y los bolsillos. Cristo nos ama a todos, aunque deje que se joda el país.

Llevaba casi un mes callado. No sabía qué decir, hasta que me encojonó el comentario a mi columna de “V for Vendetta” de Manuel Clavell-Carrasquillo, a quien amo y respeto muchísimo. Decía él, o daba a inferir, que yo no tengo los cojones de hacer un José Martí act, que hablo y hablo y que sería bueno verme tirándome a la calle, al frente de mis proposiciones diabólicamente violentas. Porque para Manuel Armando la violencia aparenta ser diábolica. Pero, ¿cómo reaccionas, cuando tu marido se queda sin trabajo por culpa de senadores y legisladores poco profesionales que insisten en seguir gastando el dinero del pueblo audicionando si hubo o no un esperpento llamado C-59. Me da vergüenza, Manuel, que te olvides de que este, tu pana, toca fondo todos los días. Nada más te digo que soy VIH+, que tú ya más que lo sabes, y que durante dos años que no tuve beca Pell para pagar mis estudios, me vi forzado a no sólo trabajar y estudiar a la misma vez, sino también a “hacer” la Plaza de Río Piedras y la playita de frente al Capitolio para poder completar mis pagos de la Universidad. Me parece que tú jamás tocarás fondo como he tocado yo.

Y mientras tanto, gente como tú sigue llamando a las emisoras a decir “salchicha, salchicha, salchicha”, o tal vez son los que siguen ilusa e inocentemente defendiendo la paz, una paz ciega, una paz incierta, con tantos adjetivos negativos como supuestamente negativa es la violencia misma. Yo me reinvindico: que sea lo que Dios quiera, si algún día de estos me da con convocar una guerra civil en serio. Que sea lo que Dios quiera porque el encojonado soy yo, y como tal voy a ser el primero en estar allí, porque son mis putas habichuelas con las que está jugando el gobierno, las putas habichuelas de mi marido, que es mi familia. Manuel: YO no tengo que excusar ni esconder mi odio gutural hacia los políticos de este país. Y by the way, esto no es un escrito defiende-balas como los catalogas tú. Esto es un escrito balístico. Punto.

El gobierno esto, el gobierno lo otro… ¿hasta cuándo vamos a seguir evadiendo la responsabilidad de nuestros actos? Tenemos mucha culpa nosotros, por haber elegido mixto pensando que era lo más inteligente, cuando en este país la gente vota íntegro porque la política es partidista, familiar, tradicional y genéticamente hereditaria. No hay nada más vergonzoso que sentir el revés de la estupidez ante el raciocinio. Vuelvo y pregunto: cuando estás jodido por culpa de los que tienen poder sobre ti, y tratas de hablar con ellos, y al tratar de racionalizar con ellos te topas con una pared de gente que no le importa que te quedes sin trabajo… ¿qué haces? ¿Sigues creyendo en esa paz pendeja e insípida que no vale la pena? ¿Qué carajo haces? ¿Te ríes de las estupideces de dos idiotas que dicen “salchicha, salchicha, salchicha” muchas veces, como parte de un chiste que sólo entienden unos locutores mediocres y ciertos trabajadores de la palabra que escriben poesía por el solo placer de escribirla? Pero no lloren los que lean esto, ni se tambaleen porque dije que fui puta por necesidad, porque esto no les afecta a ustedes. Lo que ustedes no sepan no les hace daño. Después de todo, no hay nada mejor que enajenarse de lo que a uno no le compete. Dios sabe que a mí me encantaría, pero no puedo hacerlo, ni por mí, ni por la gente que sólo tiene voz en esta trapo de columna que no es, ni será jamás lo que pretendí que fuera en un principio, porque soy un pésimo escritor, porque ya no tengo ni tiempo para leer, y por no leer, ya hasta se me olvidó escribir. Cuando comencé este libro lo que quería era describir la ciudad de San Juan, pero no sólo los lugares bonitos, sino los puelkos (y lo escribo así, bien puelkamente, porque yo mismo soy un puelko y no tengo problemas con ello), los bajos, los pobres. Y entiendo que si quiero seguir firme en mis convicciones para este libro, no puedo darme el lujo de enajenarme al dolor de la gente que como yo, toca fondo todos los días tratando de hacer algo con sus vidas en el sentido no figurativo de la frase. Mi gente tiene una voz en esta columna, porque ahora más que nunca, el compromiso con ellos está claro. Ahora es que tengo que ir a Trastalleres, a Fanguito, Barrio Obrero y Salsipuedes, a la Perla, que es como salir del país y entrar a otro mundo (recuerdo cuando fui a buscar coca con los españoles amigos míos, la Alba y el Andrés, que fuimos en mi carro, y allí, frente a las casas había doñitas jugando dominó en mesas, mientras los maridos tendían la droga en paquetitos en mesitas aledañas para la vista de los posibles clientes; no me olvido de cómo Alba se puso a regatear con uno de los señores que vendía droga allí, mientras los nenes de La Perla jugaban tranquilamente con bolas de playa y unos perritos bebés sarnosos de raza datschhund, que ya ni se notaba que eran datschhund; que es como otra dimensión dentro de Puerto Rico). Mi gente tiene una voz conmigo y ese, ahora más que nunca es el compromiso de El Olor entre las Piernas, Manuel. Coño, que esto no es San Juan fucking Ciudad putamente Soñada, libro donde el autor omite completamente los lugares donde viven los dominicanos en esta ciudad.

A lo mejor la gente pendeja de este pueblo tiene razón, me refiero a los que llaman a las emisoras y dicen “salchicha, salchicha, salchicha”. Ante el descalabro de este país tan chulo, tan bello, y tan mierda como éste, esa es la solución: Sal y chicha. Sé puta. Que Cristo te ama.

10 comments:

Frida, la gata maligna said...

Al fin apareces, fue bueno leerte.

elijah snow said...

gracias. fue bueno el comeback!

MaReS said...

Solamente puedo decir BRAVO. Eres y seguiras siendo un escritor en todo el "fucking" sentido de la palabra. Nada mas, me dejaste sin palabras.

Manuel Armando Clavell said...

ahora soy punching bag, ¡lo que me faltaba!

nunca uso la palabra diabólico

esa y todo su sentido moralizante tú te la inventaste.

yo también te quiero mucho pero hablar contigo, discutir sobre cualquier cosa, es imposible; sobre todo si andas estrujándonos tus miserias en las caras. creo que un día voy a empezar a divulgar las mías y así estamos queriéndonos más en cada palabra pero con más pena mutua.

besos y este será entonces -para evitar furias y más descargas- mi último comment.

elijah snow said...

papi, no lo tomes personal. yo te quiero muchisimo, pero discutir sobre algo envuelve un respeto, no solamente en las palabras que se escojen, sino tambien en como suenan juntas. y tu comentario a mi columna anterior lo que refleja es un ataque. creeme, tarde mucho en contestarte, porque no lo podia creer, y porque tambien recuerdo que una vez me dijiste que aqui en Puerto Rico no se le podia decir nada a nadie porque rapido se ponian a la defensiva, razon por la cual me tome mas tiempo todavia, porque no queria pecar de eso. Y no, no eres punching bag, pero tampoco eres infalibe, y gracias a Dios, porque a mi la gente que se cree infalibe me cae mal. Y a ti te quiero mucho. Pero no te preocupes, para la proxima, simplemente te ignoro y te doy por loco, porque si te vas a agitar con mis respuestas... un beso

elijah snow said...

y sobre lo de estrujarle a la gente mis miserias, puneta... de que carajo voy a escribir si no es de las pesimas decisiones que he tomado y las horribles consecuencias que me han traido? Alguien dijo una vez, sobre Robi Draco Rosa y Hector Lavoe, que estos dos artistas habian DECIDIDO vivir una vida oscura para dejarnos saber a traves de su arte (musica), que era y como se sentia una vida oscura, o la penumbra. Creo no, Estoy seguro de que por ahi es que decidi irme. Trata de tolerarme, y si no me quieres leer, prefiero que no me leas a que te enojes conmigo, pero tu mismo me dijiste a mi, una vez que hablamos por telefono, que yo escribia cosas que la gente no queria ver y que muchos me iban a odiar. no me gustaria que tu fueras uno de esos, no tu, nunca tu que significas tanto para mi.

La Caribeña said...

Tengo que leerme este relato completo con todos sus capítulos para ver bien de que trata todo esto de "salchicha, salchicha, salchichaaaa"

Me encantó la línea:

Cristo nos ama a todos, aunque deje que se joda el país.

JAJAJA

Luego dices que yo soy la cínica.

Un besote.

anónim@ rodríguez said...

salchicha, salchichicha, sal chicha

anónim@ rodríguez said...

salchicha, salchichicha, sal chicha

ojitos said...

pues yo hallo encomiable el poder reconocer las cosas de nuestro "lado oscuro"..yo no se si tenga alguna vez el valor de ventilar las mias..quizas eso me haria mas libre y pensaria menos en la "salchicha, salchicha.." de la radio..como un eco que lo que hace es adormecer el canto pa' que no duela tanto la realidad..ser q hoy me siento particularmente oscura.
un besote.